Pasajes aéreos caros - gobiernos voraces 

Por: Manuel Neira Sánchez

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En principio recordar a nuestros lectores que, en los comienzos del año 2013, describíamos en esta modesta columna la nefasta política de tasas e impuestos aplicados a la navegación aérea y a los usuarios en general.

Es de público conocimiento que dichas tarifas aeroportuarias son, en gran medida, responsables de los altos costos que imponen tanto a compañías aéreas como a pasajeros. Estos impuestos los aplica el ente público o privado de cada país encargado de gestionar los aeropuertos por diversos conceptos como son la utilización de las infraestructuras aeroportuarias, aterrizaje, seguridad y navegación aérea, entre otros.

Según la OMT los aeropuertos latinoamericanos son los que aplican las tasas más caras del mundo cobrando cantidades por el derecho de uso de instalaciones. Otro punto llamativo es que el precio que se debe abonar muchas veces no esta a la altura de los estándares exigidos internacionalmente.

Las tasas aeroportuarias cobradas en Latinoamérica, a diferencia de las cobradas en Estados Unidos y Europa normalmente están incluidas en el precio del pasaje Los importes difieren notablemente de un país a otro, pero en todos recaudan cifras astronómicas. El 46-50% de turistas se traslada en avión, lo cual da una idea de los beneficios que arrojan las tasas aeroportuarias. La mayoría de estas tasas repercuten en el precio del billete al pasajero, en algunos casos desglosadas y en otras no.

Además de las tasas mencionadas anteriormente, se cobran otras muchas, de menor cuantía, por otros servicios como son el estacionamiento de aeronaves, aparcamiento de vehículos, terrenos y zonas pavimentadas, oficinas, locales y mostradores comerciales, hangares, almacenes generales y especiales, mostradores de facturación, uso de máquinas de facturación automática de pasajeros, albergue de aeronaves, acceso de vehículos a zonas restringidas, utilización de pasarelas telescópicas, utilización del dominio público aeroportuario en operaciones de carga, combustible, Utilización de salas y zonas delimitadas, utilización de consignas, tarifa de filmaciones y grabaciones, utilización de zonas de publicidad, servicio de retirada de vehículos, suministro de energía eléctrica, agua y climatización, presencia de servicio contraincendios, servicio de telecomunicaciones, etc.

En algunos países las tasas aeroportuarias, aproximadamente, representan para las compañías aéreas una media de entre un 10 y un 12 % de sus costes y las tasas de navegación entre un 4 y un 6% adicional, dependiendo de la red de cada compañía

Muchas aerolíneas de ven abocadas a reducir costes en personal con despidos y recortes de salarios, disminución de frecuencias de vuelos, eliminación de destinos menos rentables, reducción de prestación de servicios tanto en aeropuertos como a bordo de las aeronaves, otras se ven en la disyuntiva de desaparecer o ser absorbidas por otras empresas aéreas todo ello en detrimento de los titulares de las mismas y sus trabajadores y, más grave aún, el perjuicio que se ocasiona al pasajero en la merma de desplazamientos y aumentos de tarifas en los pasajes. Las condiciones particulares varían de un país a otro, pero todas parten de políticas equivocadas marcadas por un exceso de regulación e impuestos excesivos a las empresas aéreas y asimismo el afán desmedido de ciertas empresas aéreas monopólicas en mantener sus beneficios en niveles por encima de la rentabilidad normal de cualquier otro tipo de empresa, impidiendo, en gran medida, el crecimiento económico de la industria turística y aplicando a los usuarios tarifas, realmente abusivas, en muchos casos.

El riesgo al que se enfrenta la aviación está provocando estragos capaces de generar una guerra comercial que nadie puede permitirse en detrimento de la calidad en la prestación de servicios al usuario; baste el ejemplo de las compañías LOW COST, éstas últimas, en su gran mayoría, creadas por líneas aéreas importantes, utilizadas, sin escrúpulos obligando a los usuarios a disponer de servicios bajo mínimos y, en algunos casos, degradantes, salvo excepciones.

Una noticia que puede generar una incipiente concienciación de este macro problema es la que comunica el gobierno español el cual aplicará una bajada de las tasas aeroportuarias del 11% en cinco años). Según informan, dicha medida repercutirá en la reducción en el precio de los billetes de avión, de forma que el usuario sea el beneficiario final. “Esta medida va a mejorar la competitividad del sector”.

Las agencias de viajes españolas valoran de forma positiva la reducción de las tasas aeroportuarias. Consideran que la reducción incrementará la oferta y mejorará los precios por parte de las aerolíneas. Confían que la reducción de tasas se vea reflejada en los precios de los billetes de avión, esto contribuirá a estimular la oferta y la demanda, incentivará el tráfico aéreo, la competitividad de los aeropuertos españoles y, en definitiva, beneficiará al consumidor final.

Manuel Neira Sánchez