El preguntar atrae respuesta


Por: Ricardo Tribín Acosta

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Pareciera ser que esto fuese una especie de pleonasmo ya que es sencillo intuir que cuando preguntamos, lo elemental será el tener de inmediato una respuesta. Sin embargo, ello no siempre es así, ya que en un buen número de ocasiones, cuando hacemos una pregunta nos salen con una respuesta difusa, o simplemente sin ella, y porque, si buscamos respuestas a diferentes interrogantes que tenemos en nuestras vidas, ellas no llegarán, si no hacemos las respectivas preguntas e indagamos más acerca de las posibles respuestas.

Alguna vez a un muchacho que preguntaba mucho en su clase de matemáticas en la Universidad, el profesor cuando recibió una nueva se incomodó e impacientó, y en forma altanera le dijo, para hacerlo sentir mal: “Me niego a contestar esta pregunta”. Al joven, si bien no le cayó muy bien la respuesta incoherente y en cierta forma agresiva de su maestro, no dejó de ser como era y continuó sus preguntas en esta y en otras clases, lo cual lo llevó a ser el primer alumno que se gradúo de su promoción, lo cual demuestra que no tiene sentido permitir que los demás ejerzan influencias negativas sobre nuestros sentimientos y acciones.

Se dice que “se debe buscar antes de poder encontrar, y que es muy importante el preguntar previo a buscar”, ya que la búsqueda es algo que requiere disciplina, ya que cuando no se consiguen los resultados pronto, muchos desisten y abandonan el propósito, sin haber hecho suficientes intentos. Esto se aplica en las dietas, las relaciones sentimentales, los estudios y en el trabajo, además de muchos otros escenarios mas, en donde el conocimiento de lo que queremos y la persistencia, son factores de especial importancia para llegar al logro.

De otra parte, hay que tener en cuenta que el preguntar es un estado de humildad, ya que quien así lo hace reconoce que no sabe sobre algún tema y que pregunta precisamente para aprender de el. Por esto resulta tan incómodo cuando planteamos algún tópico y nuestro interlocutor empieza a hablar de el sin saber mayor cosa, simplemente para querer demostrar que sabe, cuando, al contrario, el resultante de su charlatanería, lo pone luego en una situación mucho mas débil cuando sus oyentes detectan su actitud de pantalla.

Es entonces conveniente traer a consideración que el proceso de preguntar requiere paciencia para esperar por la respuesta, cuando ella no llega de inmediato, además de la certeza y la fe de que esta respuesta llegará. De ahí que también se afirme que “cuando una puerta se nos cierra”, llámese laboral, emocional, económica, o de cualquier otra índole, Dios pronto nos abrirá una nueva que seguramente resultara mejor para nuestros planes de vida. Por lo anterior resulta bueno recordar el proverbio chino que dice “El que hace una pregunta parece tonto solo por cinco minutos…pero el que no la hace nunca es tonto para toda su vida”.

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